Después de 45 días sin ninguna entrada en el blog por no haber disputado competición alguna desde el 19 de junio en el Triatlón Olímpico de ALmendralejo, vuelvo a competir, pero esta vez en una modalidad que no había disfrutado ni participado nunca hasta ahora: una travesía a nado en aguas abiertas. 

Como no podía ser de otra forma, mi debut en este tipo de competición ha sido en Lanzarote, que como ya comenté en una entrada en el blog, es una isla ideal para practicar deporte de cualquier tipo. Son las fiestas de la Tiñosa-Puerto del Carmen, y durante una semana entera está cargada de actividades y un extenso programa de festejos, entre ellos, la Travesía a nado de Puerto del Carmen, organizada por el Centro Deportivo Fariones y puntuable para el Campeonato de Canarias de Aguas Abiertas.


Sinceramente, jamás pensé en que participaría en una competición de natación, pero vistos los resultados de los segmentos de natación de los triatlones en los que he participado hasta el momento, es una disciplina que no se me da del todo mal, por lo que decidí apuntarme como preparación del Triatlon de Arrecife del próximo 13 de agosto. Desde mi última competición, hace unos 45 días, mis entrenamientos han sido de lo más variado, intentando mejorar en las tres disciplinas, carrera, natacion y ciclismo, de ahí que mis sesiones hayan intentado ser de calidad (con alguna sesión doble natacion-carrera) más que de cantidad sin cargar muchos kilómetros, ya que el Triatlón de Arrecife es del tipo sprint (750/20/5). Además, las altas temperaturas del verano hacen que prime más la natación y bici (a determinadas horas) que el running.

Ya en la isla desde el 29 de julio para disfrutar de unas mercadas vacaciones, los resultados y sensaciones de los entrenamientos de natación me hacen pensar bastante en positivo, aunque con todas las reservas del mundo por temor a la dureza de una travesía a nado con numerosos participantes y por aquello de la incógnita de cómo saldrá el mar el día de la prueba (corrientes, oleaje, etc).

Tras recoger el chip que marcara mi tiempo oficial, el domingo 7 de agosto mi familia al completo me acompaña a la playa grande donde se desarrollará la competición. Recorro con mi hijo Juan Miguel toda la playa hasta la salida mientras que Raquel y Álvaro se quedan disfrutando del maravilloso día que ha salido con un mar en calma. Los nervios y cosquilleo en el estomago propios de la tensión de las competiciones al igual que la larga espera en zona de salida hacen que decida entrarme en el agua para “soltar” y probar las sensaciones. Las boyas por donde debemos pasar parecen divisarse bastante lejos…. Y la mente empieza a hacerme preguntas maliciosas ¿no están muy lejos las boyas?… Si siempre has entrenado más cerca de la orilla…. Quizás a más profundidad haya más oleaje…. Mira que si te da un calambre en el gemelo? Recuerda que has entrenado con neopreno y ahora no lo llevas….

Tras situarnos todos detrás de una cadena delimitadora que marca la salida, y al llegar el juez a la primera boya se da la salida, yo con mi gorro, tapones para los oídos, mis nuevas gafas marca speedo reservadas para la ocasión y entrenamientos, mi mono de Triatón Triexna…. A disfrutar….

Mientras los nadadores empiezan a zambullirse y empezar con la natación, como tenemos marea baja decido correr un poco  y así situarme en un buen hueco para evitar los codazos, manotazos y patadas…. Es curioso ver desde esta perspectiva corriendo como avanzas superando a nadadores…. Así encuentro un buen hueco para iniciar la natación lo más cómodo posible, aunque hasta la primera boya es una cuestión más de supervivencia para no ahogarse que desarrollar tu estilo de natación.

Dejo a mano derecha la primera boya, ya en lo más profundo, y en estos momentos es cuando empieza realmente la travesía; tras adelantar a varios nadadores que recuerde, quedo situado en un pasillo con una nadadora a mi derecha de azul celeste y otro tipo a mi izquierda con bañador rojo a mi izquierda…. Así discurrimos entre “toques” y enganches prácticamente hasta la última boya; voy alternando la respiración a un lado y a otro “controlando” a mis adversarios que siguen pegados a mi, no sin pegarme buenos buches de agua por el oleaje y por los compañeros de viaje….

A unos 100m de la última boya se empieza a hacerme algo cuesta arriba, aunque voy bien de fuerzas, parece que tienes la necesidad de parar algo y coger más aire… Pero tiras de coraje para seguir a tus colegas de travesía.

Ya al doblar la última boya obligatoria amarilla, empieza un sprint final… Los compañeros de viaje empiezan a apretar dándolo ya todo y decido hacer lo mismo para no quedarme atrás. Después de toda la travesía juntos, no iba ahora a descolgarme casi en el final…. Tengo fuerzas suficientes y le doy a las piernas a todo lo que puedo… Parece que no llega nunca el final, más patadas…. pierdo ya de vista a mis “amigos”… vas viendo el fondo del mar cada vez más cerca pero no llega nunca la orilla…. Hasta que cruzo el arco de meta y veo a mi familia sacándome fotos. Lo he conseguido; he completado mi primera travesía a nado de 1200m en poco más de 27min. Qué gran satisfacción.

Según la clasificación oficial, acabo en el puesto 9 de mi categoría y puesto 88 de la general. No está nada mal. Ahora a saborear la experiencia y compartirla en mi blog personal para el recuerdo.

Próximo objetivo: Triatlón Casino Arrecife.