Visita a la Fortaleza de Juromenha.

Video aéreo: https://youtu.be/ttrXW_GAzxg

A unos 15 km de Elvas, dirección Sur, ya en distrito de Évora, próximo a Puente Ayuda y junto al Guadiana, se encuentra Juromeha, una antigua freguesía que dudo hoy dia llegue a los 100 habitantes pero guarda un bello tesoro en su interior; una preciosa fortaleza que, aunque está completamente expoliada, puede visitarse perfectamente por cualquier trauseunte que lo desee y transportarse a otros tiempos para inmaginarse lo que en su día llegó a albergar.

Cuenta la leyenda que Juromenha debe su nombre a la época Visigoda, en que una Princesa llamada Menha a quien su hermano quería que realizase un juramento indecoroso, le repetía: “Jura Menha, que no” pero a pesar del romanticismo de la historia es improbable pues surgió cuando ya existía el nombre.

Este enclave de defensa del Guadiana fue conquistado por los árabes, perteneciendo desde el siglo X al Califato de Córdoba.

En el año 1167 la ganó D. Afonso Henriques, volviendo al dominio del Califa Almansor en 1191. No sería recuperada definitivamente para la Corona Portuguesa hasta 1242, año en que la gobernó el Maestre de Santiago D. Paio Peres Correa.

Tras la pacificación de la frontera en 1297, por el Tratado de Alcañices, el Rey D. Dinis mandó reedificar las murallas de tapia revestidas de cantería de granito añadiendo 17 torres cuadrangulares, dominadas por una impresionante Torre del Homenaje de 45 metros de altura, dándole foral en 1312. En 1492 el Rey D. Joâo II confirma la foral. En 1509 Duarte de Armas recoge los datos de la población y el castillo-fortaleza en el “Libro de las Fortalezas”.

En el siglo XIV tuvo un papel relevante, en ella se realizaron tres enlaces reales: el de D. Afonso IV con Doña Beatriz de Castilla todavía en el siglo XIII, el de Doña Maria de Portugal con Alfonso XI de Castilla en 1328 (padres del monarca Pedro I el Cruel) y el de D. Pedro I con Doña Constanza de Castilla en 1340.

Debido a la Guerra de Restauración afloraron de nuevo los conflictos entre Portugal y España, potenciando la importancia del enclave de Juromenha. Ante las nuevas amenazas D. Joâo IV amplió y modernizó las fortificaciones según el sistema dominante de la época en toda Europa conocido como “Vauban”.

En 1657 acoge a los millares de Oliventinos huidos de la ocupación enemiga y en 1662 cayó en manos españolas, no siendo devuelto a Portugal hasta la firma del tratado de Lisboa en febrero de 1668.

En 1659 Juromenha fue la protagonista de un trágico suceso al explotar un almacén de pólvora y acabar con la vida de toda la guardia, en su mayoría compuesta por estudiantes de Évora bajo el mando del Padre Francisco Soares “El Lusitano”. En el terremoto de Lisboa de 1755 la fortaleza sufrió graves daños.

En la Guerra de las Naranjas la villa de Juromenha fue conquistada por el mariscal de campo D. Juan Garrafa al mando de las tropas españolas de D. Manuel Godoy, el 20 de mayo de 1801, tan solo dieciocho días después el 8 de junio, se firmaba la paz en Badajoz. Aunque Juromenha no se recupero para Portugal hasta 1808.

Juromenha dejo de ser una Fortaleza de Primera Clase (con una fuerte guarnición militar) en 1837. Desde entonces inició un proceso de declive que culminó en la década de 1920, cuando la población abandonó completamente el asentamiento intramuros del castillo y la fortaleza, implantándose los arrabales en torno a la ermita de San Antonio. Las ruinas pasaron a ser utilizadas como graneros y corrales. 

La fortaleza está compuesta por dos cinturas de murallas una interna, donde se encuentra la Torre del Homenaje y otra externa de tipo abaluartado del tipo Vauban.

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Entrada Fortaleza

Podemos ver y visitar aún algunas ruinas, las más destacables:  el Ayuntamiento, la Casa del Gobernador, la gran Torre del Homenaje, la Iglesia Matriz y la Iglesia de la Misericordia, barbacanas medievales, baluartes, garitas y cañoneras que resistiendo el paso del tiempo nos hablan de la grandeza y la importancia de este gran bastión que fue Juromenha que aunque han sido objeto de pequeñas restauraciones parciales.

Casa del Gobernador: la casa del gobernador muestra los restos de una chimenea en la primera planta y un revestimiento de planchas de mármol en la planta baja. En las ventanas también se pueden admirar las rejas de cuadrillos de hierro trabado de gran espesor, que nos dan una idea de la belleza que tuvo el conjunto arquitectónico y decorativo tal y como correspondía a un gobernador.

Iglesia Matriz Ntra. Sra. de Loreto: como era normal en este tipo de fortificaciones, se contaba con una o varias iglesias donde la población corría a refugiarse en caso de ataque.

Construida al abrigo de los muros, la Iglesia Matriz estaba compuesta por tres naves. Entre las ruinas aún se observan enterramientos. Los restos de esta Iglesia han sido totalmente expoliados, sólo quedan restos de pinturas decorativas. En esta iglesia se efectuaron los tres enlaces reales antes mencionados.

Iglesia de la Misericordia: es una edificación más pequeña que la Iglesia Matriz, ya que esta contaba con tan sólo una nave, en ella hay vestigios de enterramientos y de igual manera que en el resto del conjunto, su estado es ruinoso.

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Buena entrada en un Blog:

http://elpaisquenuncaseacaba.blogspot.com.es/2014/12/juromenha-el-cerro-en-ruinas-que-vigila.html

Símbolismo encontrado en la entrada a la Iglesia (el pentograma invertido pagano o satánico, el escudo de la Orden de Calatrava -aunque el Maestre Pelayo Pérez Correa lo fue de la Orden de Santiago no he conseguido averiguar porqué aparece el escudo de la otra Orden)

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